Cuando mis alumnos dejan pintura que va a secarse porque ya no la van a embarrar más, entonces me pongo a pintar estas cajas de zapatos que sirven muy bien para guardar hasta lo más preciado.
Estas cajitas me las regaló mi amiga Itzel hace años... yo no puede verlas, en su momento, en todo su esplendor porque el oculista me había puesto unas gotas del terror que me dejaron las pupilas de lo más dilatadas, así que todo era borroso esa tarde cuando ella volvía de N.Y. con estos bultitos hermosos!.